Las minas de los Páramos del Pasto (parte 2)

Es el segundo turno de guardia. Los aullidos no han cesado y alrededor de la hoguera las sombras bailan al son de los crujidos de ramas secas. De pronto, en el linde de la luz y la oscuridad 4 ojos brillan sin pestañear. Al unísono, el brillo de la luna deja entrever lo que parecen unos colmillos.

En menos de un segundo, Izibanz despierta a los aventureros, y estos, armas en mano, no tienen ni tiempo de bostezar antes de que empiece el combate.

Son dos lobos jóvenes, y Erduin, en un arrebato de furia, arranca cargando sobre uno de ellos. Mientras, Adaly e Izibanz se deshacen del segundo a base de piedras y flechas. Parece que no se le da mal a las elegidas, piensa Erduin (y el máster xD).

Bastaron un par de esquives para dejar al último lobo desorientado y hacerle sentir el frío del acero.

Tercer turno de guardia. Es el turno de Erduin y mientras filetea el botín, el viento trae el sonido de la tierra temblante al trote de lo que debe ser una bestia. Nuestros valientes ya están en pie cuando un lobo gigante aparece velozmente guiado por el olor de sus crías y frena en seco al borde de la luz. Paladín y maga, preparan su mejor golpe cuando la clérigo comienza a conjurar. De pronto, un destello se forma en sus manos y lo lanza a los ojos de la bestia. Bravo! Izibanz deja ciego al lobo gigante, listo para ser despellejado.

No han tenido una noche pacífica (el burro es el que mejor ha dormido xD) pero en cuanto salen los primeros rayos de sol, los aventureros retoman el viaje en dirección a las montañas, que ya asoman las primeras crestas por el horizonte.

El camino durante el día es tranquilo y pueden observar como la tierra cada vez se vuelve más y más árida y la vegetación es apenas inexistente. Al llegar a las montañas, deciden bajar por el río seco limítrofe, ya que para el pobre burro, sería imposible escalar (veremos cuando suba de nivel… xD), con la intención de encontrar algún sendero que les permita atravesar las montañas.

A lo lejos, en medio del camino, una criatura cretácica, empieza a cavar a la vez que su cuerpo va desapareciendo bajo tierra. Adaly grita ANKEEEEEEGH!! y mientras un surco de tierra se dirigía a gran velocidad hacia ellos…

Ankheg

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